Los precios del Brent superaron los $120 por barril esta mañana, un nivel no visto desde la crisis de 2008, mientras los mercados de futuros anticipan una escalada continua. En las salas de juntas de Wall Street y la City de Londres, ejecutivos que sobrevivieron a la crisis financiera global ahora enfrentan un enemigo más esquivo: una guerra que reescribe las reglas de la economía mundial en tiempo real.
Contexto y Antecedentes
El conflicto armado entre Irán y fuerzas internacionales, ahora en su sexta semana, ha evolucionado de una crisis regional a un shock sistémico global. Irán, responsable del 4.2% de la producción mundial de petróleo y del 7.3% de las reservas probadas, ha cerrado el Estrecho de Ormuz, cortando el 20% del suministro global de crudo. Esta acción ha desencadenado una cascada de efectos que van más allá de los mercados energéticos tradicionales. La situación difiere fundamentalmente de crisis anteriores: mientras la invasión rusa de Ucrania en 2022 provocó un shock de oferta, el conflicto actual combina interrupciones físicas del suministro con una crisis de confianza en las instituciones financieras globales.
“"Estamos viendo el primer conflicto geopolítico del siglo XXI que amenaza simultáneamente el suministro energético, las cadenas de suministro globales y la arquitectura financiera internacional", advierte Fatima Al-Mansoori, economista jefe del Instituto de Estudios Estratégicos del Golfo.”


