Una startup de biotecnología ha estado explorando clones humanos sin cerebro durante años. Esto podría transformar los mercados de longevidad y salud.

El panorama general

Clonación: La apuesta secreta por cuerpos sin cerebro

R3 Bio operó en secreto hasta la semana pasada. La startup de Richmond, California, anunció que recaudó fondos para crear "sacos de órganos" de monos no sintientes como alternativa a las pruebas con animales. Pero documentos internos revelan una visión más amplia: clones humanos sin cerebro para servir como cuerpos de repuesto.

El fundador John Schloendorn ha presentado esta idea en círculos privados. Ha mostrado escáneres médicos de niños con defectos congénitos que carecen de la mayor parte de sus hemisferios corticales como evidencia de que un cuerpo puede vivir sin mucho cerebro.

"El equipo se reserva el derecho a mantener discusiones hipotéticas futuristas", dijo la cofundadora Alice Gilman cuando se le presionó sobre clones sin cerebro.

Por qué importa

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Por qué importa

La biotecnología de longevidad atrae capital de riesgo agresivo. Tres inversores respaldan a R3 Bio: el multimillonario Tim Draper, el fondo con sede en Singapur Immortal Dragons y los inversores en extensión de vida LongGame Ventures. Estos actores buscan rendimientos transformadores, no incrementales.